Break!

Dossier Deportes

Alma de guerreros

El combate medieval gana cada vez más adeptos a nivel internacional, y en la Argentina hay equipo casi desde la primera hora. Una actividad deportiva amateur que tiene en la Batalla de las Naciones su propio mundial.

martes 2 julio, 2019
DUELOS. En los individuales los puntos se logran no siempre aplicando fuerza. El manejo de la esgrima del arma ofensiva y del escudo (que puede usarse para atacar) suele hacer la diferencia.
DUELOS. En los individuales los puntos se logran no siempre aplicando fuerza. El manejo de la esgrima del arma ofensiva y del escudo (que puede usarse para atacar) suele hacer la diferencia. Foto:AFP

Más noticias de

Algunos deportes amateurs permiten lujos que compensan todos los esfuerzos. Entre ellos está el joven, y no es una contradicción, combate medieval, que tiene en Battle of the Nations (Batalla de las Naciones) su máxima competición de seleccionados provenientes de todas partes del mundo.

Desde el 2010, Battle of the Nations propone diferentes y espectaculares escenarios europeos. La del 2019 no podía ser la excepción y tuvo, entre el 2 y el 5 de mayo, la ciudad fortificada de Smederevo (Serbia) como centro de las actividades.

Pero, ¿qué es el combate medieval, conocido internacionalmente como bohurt? “En los reglamentos de este deporte – nos cuenta Juan Fortunato, presidente la Federación Argentina de Clubes de Combate Medieval (FACCoM)– se remarca la historicidad de las piezas tanto de armaduras como de armas, ropa y zapatos, un luchador puede elegir un kit de una zona específica de Europa / Eurasia, entre los siglos XII y XVI. El equipamiento debe ser una réplica de pieza de museo, con un rigor histórico aprobado por un grupo de especialistas, utilizando documentación como grabados, pinturas, esculturas, etcétera. Normalmente, el kit de inicio cuenta con una brigantina tipo Wisby, yelmo tipo Sugarloaf y brazos y piernas splinted, una opción utilizada en gran parte de Europa. Una vez que los kits de armadura son aprobados en historicidad, lo siguiente es la verificación de seguridad, esto es realizado primero por el club del luchador y luego en los torneos por árbitros, la mayoría certificados internacionalmente por las entidades; los árbitros tienen el título de marshals”, detalla Fortunato,aclarando que la brigantina fue un tipo de armadura que emplearon en Europa entre los siglos XIV y XVI y los yelmos fueron la máxima expresión en protección específica para la cabeza.

Combate a pleno

Sin importar qué tipo de armadura utilicen, de entre 25 y 40 kilos de peso según el material (hierro o acero, desde $25.000, o titanio, muy por arriba de 100 mil pesos), los combatientes deben colocar sobre ellas las sobrevestas: prenda tradicional medieval que hoy sirve para distinguir un equipo de otro y antaño llevaba grabado los símbolos heráldicos de pertenencia a las tropas de un señor feudal, clan u organización militar, tribal o incluso religiosa (como en el caso de los cruzados europeos).

“Las armas también pasan por un control de aprobación. Tienen que contar con una medida, y peso estándar y pertenecer al lugar y época del kit de la armadura. Hay muchos tipos, no solo de espadas y hachas, también astas y mazas”, agrega Fortunato.

Las armas no pueden tener filos ni puntas, y está prohibido dar estocadas con cualquiera de ellas.

Armas y yelmos

El último mundial reunió a 34 seleccionados de Europa (Francia, Inglaterra, Alemania, Italia, Suiza, Ucrania, Mónaco, República Checa, Polonia, Dinamarca, Holanda, Finlandia, Noruega, Suecia, Serbia, Eslovenia, Hungría, Rumania, Bielorrusia, Moldavia y Luxemburgo); Asia (Rusia, China, Uzbekistán, Kirguistán, Israel y Turquía); América (Argentina, Brasil, México, Chile y Estados Unidos), y de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda).

Los rusos fueron quienes, a fines del siglo XX, iniciaron esta actividad, que se fue expandiendo por todo el mundo, contagiando a miles de hombres y mujeres con su pasión, que combina en igual medida deporte e historia.

Los indispensables herreros.

ESPÍRITU ARGENTINO

“Los gastos para viajar a los mundiales o diferentes torneos internacionales corren por cuenta de los luchadores, y algo de ayuda económica de la federación, no tenemos sponsors, pero estamos trabajando en eso. Durante el año organizamos rifas, venta de productos y sorteos”, cuenta Juan Fortunato sobre la lucha medieval en Argentina. Así llegaron a Serbia los integrantes del seleccionado argentino, un equipo mermado en número por un paro que afectó a muchos de quienes iban a viajar.

Entre los combatientes deportivos argentinos se encontraba el hombre que cuenta con más torneos internacionales a nivel local, Marcos Vilani, de 32 años, quien trata de transmitirnos algo de su pasión. “Estoy en recreación y combate medieval desde sus inicios, o sea hace más de 12 años. Soy fundador de un club llamado Valherjes (señores de la guerra en sajón), que empezó el entrenamiento en este deporte en la Argentina. Hoy me gano la vida haciendo zapatos medievales, ya que tuve que dejar mi trabajo en una refinería el día que no me dieron la opción de tomarme vacaciones para ir a un torneo. Doy entrenamiento físico y conocimiento deportivo en la sede porteña de mi club”, explica.

Entre las tres mujeres que viajaron al último mundial (inicialmente eran cuatro), estuvo Alejandra Araujo, quien terminó siendo capitana del equipo (ver recuadro). Los hombres, por su parte, debían ser ocho, pero viajaron solamente seis.

Alejandra Araujo, la capitana

Hoy, en la FACCoM hay veinte clubes activos, ocho en CABA y GBA, dos en Mar del Plata, dos en Rosario, tres en Córdoba, dos en Tucumán, dos en Mendoza, y uno en San Juan. Y hay varios más que están cumpliendo los requisitos necesarios para ingresar. Se trata de entidades que agrupan en algunos casos a más de 50 miembros activos, hombres y mujeres de diferentes edades, ocupaciones, tallas y pesos, pero todos unidos por el amor, por la historia y los combates del medioevo.

El deporte cuenta con dos entidades internacionales que regulan la actividad: la Historical Medieval Battle International Association (HMBIA o HMB) y la International Medieval Combat Federation (IMCF). En Argentina se trabaja bajo esos dos reglamentos.

Guerreras argentinas

La delegación argentina viaja a la Battle of the Nations, con continuidad, desde el 2013, y es un equipo mundialista destacado y de creciente desempeño, que logró alcanzar un sexto puesto y le ganó a grandes potencias. Los países líderes son Rusia, Ucrania y Polonia, que se turnan en el podio de las diferentes categorías individuales (duelos) y grupales (emparentados con aquellos combates feroces y desorganizados de las guerras del pasado, llamados “melés”). Los duelos incluyen el "pro fight" (especie de vale todo), mientras que las melés se disputan 5 versus 5; 12 vs. 12; 30 vs. 30 y este año, por primera vez, 150 vs. 150. En armas, las categorías son: espada y escudo, espada y rodela, espada larga y asta.

“Pelear y viajar” es uno de los lemas de la Battle of the Nation. Una propuesta que se cumple en cuerpo y mente, con protagonistas y contextos que desafían, y derrotan, al todopoderoso tiempo.

 

 

Encuesta

Top Stories

no results data in query to Analytics