Break!

Entrevistas Entrevista

Luciana Geuna: “Me interesa contar historias todo el tiempo”

Sin imaginarlo, hace pocos años empezó en televisión y se transformó en una de las caras jóvenes del periodismo. Su pasión por la política y su familia –es madre de dos niños pequeños- son los dos pilares de la vida de esta rosarina, de la que poco sabemos.

lunes 20 mayo, 2019
Luciana Geuna
Luciana Geuna Foto:José Tolomei

Más noticias de

Asegura que es la primera nota que da en su vida y que no sabe bien por qué aceptó hacerla. Nos recibe en su casa de Colegiales. Allí donde vive con su marido Martín Guglielmone y sus dos hijos, Jacinta y Vito. El hogar está un poco revolucionado porque ayer fue la fiesta de cumpleaños del más chico de la familia. Una gran bandera del club Rosario Central cuelga de la ventana. “Quedó del festejo de ayer, esta es una casa muy rosarina”, lanza la periodista de TN que nació hace 41 años (como su pareja) en la ciudad santafesina. Mate en mano y sentada en una reposera en el jardín se dispone a charlar largo y tendido sobre su vida, que realmente está lejos de las luces de un set de televisión.

-¿En qué momento se te cruzó por la cabeza la idea de ser periodista?

-Siempre quise serlo, soy muy obvia en eso (risas). Hay una anécdota muy trillada, pero real: cuando era chiquita, tenía 11 o 12 años, me puse a hacer una revista sola. Se llamaba “The new reporter”. Si bien no iba a colegio bilingüe le puse un título en inglés porque lo había visto en un documental. Miraba en la tele el programa El pueblo quiere saber conducido por Lucho Avilés y transcribía una entrevista a Adelina Dalessio de Viola, por ejemplo. Tenía todas las secciones, deportes, espectáculos, juegos... Yo la hacía y se la daba a mi papá que en ese momento trabajaba en la empresa de tractores John Deere y podía fotocopiar gratis. Después les ponía cinta y las vendía en el club.

-¿Trabajaste de otra cosa que no sea de periodista?

-Sí, en Rosario cada verano antes de irme de vacaciones hacía changas, trabajé de moza en bares y vendí tarjetas de Navidad en un shopping para pagarme algún viaje…

-¿Cuál era tu vínculo en ese momento con Buenos Aires?

-Crecí en un barrio muy chiquito de Rosario que se llama Parque Field. Me crié descalza en la calle lejos del ruido y del centro de la ciudad. Pero Buenos Aires me gustó desde la primera vez que vine. Me daba mucha adrenalina, aunque me encanta Rosario y su ritmo. Cuando gané la beca para trabajar en Clarín me instalé definitivamente. Cuando llegué a la redacción sentí una emoción enorme, creo que fue el subidón de sentimientos más grande de mi carrera. Encima entré a la sección Policiales y cubrí dos casos emblemáticos, Conzi y García Belsunce.

-¿Y cómo llegás al periodismo político?

-Siempre me atrajo lo político. Mi familia nunca tuvo ninguna beta política ni de participación ciudadana, pero a mí me vino ese chip. Apenas terminé la beca empecé -de manera muy osada- a mandar cartas con notas mías a medios o lugares en donde quería trabajar. Es más, armé uno para Lanata y nunca lo llevé. Y finalmente a través del corresponsal del diario La capital de Rosario entré a la revista Poder.

-¿Qué es lo que te gusta de la política?

-Me lo pregunto mucho. Me interesa mucho ese proceso de mostrar los entretelones y la trastienda del poder... la búsqueda de la verdad. Mostrar eso a mí me apasiona, me enciende mucho.

-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Jorge Lanata?

-Realmente aprendí un montón con él, lo quiero mucho y me interesan todos los universos que abarca Jorge. Me refiero a la persona más allá de lo periodístico. Es el tipo más creativo que me crucé en la vida, entonces asistir a esa tormenta de ideas y después llevarlas adelante es maravilloso. Sabe y entiende sobre música, gastronomía, arte, ¡de todo! Es muy curioso y sumamente lúcido. El otro día fui a la casa y me hizo todo el tour pictórico (risas). De Jorge me encanta que es curioso, como yo. Tengo una curiosidad insoportable. Cualquier historia me puede enganchar.

-¿Alguna vez imaginaste estar en la televisión?

-Nunca, siempre me vi como una periodista de gráfica, pero llegué en un acto de inconsciencia y gracias a Jorge.

-Conducís un noticiero central en un canal de noticias como TN, ¿cómo te involucrás con lo que sucede?,¿te afecta?

-Sí, por suerte. A mí me asusta llegar a ese momento en donde todo te resbala. No es que lloro por cualquier cosa, pero sí, me involucro. El otro día estaba entrando a la casa de una señora que vivía en un baldío, cuando estamos entrando ella para un segundo y con una autenticidad total me dice: “Disculpame, soy pobre”. Me desmoroné, tuve que hacer un esfuerzo gigante para seguir con la nota. Me dio muchas ganas de decirle que ella nos disculpe porque este país no le puede dar una condición digna para vivir. Por otro lado, me conmueven los movimientos sociales, me conmociona ver gente pelear por sus ideales.

-¿Cómo te llevás con la fama? Porque la tele te trae sin quererlo una cierta exposición...

-Eso fue cambiando mucho. Al principio me daba una vergüenza tremenda, me ponía mal, pero ahora la llevo mejor. A veces me pasa que voy por la calle con mis hijos -que son chiquitos, tienen 3 y 7- y alguien me frena por una denuncia o reclamo y la verdad que estoy en otra frecuencia y me cuesta bastante volver al eje. Por otro lado, siento que no soy famosa, es más voy todos los días a trabajar en tren y subte.

-Aparte de trabajar y ser mamá, ¿qué otras actividades te apasionan?

-Además de terapia y gimnasia, te digo la verdad, no me queda tiempo para nada más. Es una etapa de la vida que, entre el trabajo y los chicos, se llevan casi todo, pero lo disfruto un montón. Por otro lado, soy bastante vaga. Si puedo y tengo media hora de paz, me tiro a descansar. Me gusta mucho no hacer nada. No lo sufro, no soy hiperquinética, leo, duermo o miro televisión. Adoro viajar en familia, andar en bici y bailar. Ya no salgo a algún boliche, pero bailo en alguna fiesta o simplemente en mi casa.

-Se te escucha como una mamá muy presente...

-Sí, me resulta muy natural ese rol, pero aclaro que no tiene por qué ser así siempre. Disfruto mucho de ellos. Los mando a una escuela pública porque a mí me parece re importante; me gusta que vean el compromiso y la participación en esos lugares más micro de la sociedad. Esa participación micro en las cosas para mí es revolucionaria. Lo mismo me sucede con mi barrio (Coghlan), tengo mucha pertenencia y le pongo toda la participación que puedo, dentro de lo que es mi vida y mis tiempos.

-Tu casa es muy rosarina, ¿van mucho para allá?

-Sí, vamos bastante. Toda nuestra familia vive allí, salvo mi hermano. Rosario es una ciudad que me encanta porque tiene una escala muy humana, y lamentablemente muchos contrastes. Los problemas sociales y el narcotráfico son preocupantes y tremendos. Son como dos ciudades conviviendo: una expansiva, muy pública e integradora, y otra narco. Están ahí latentes y en colisión.

-¿Es cierto que tu marido es peronista?

-Sí, es así. Y si buscás mi nombre en Twitter o en Google lo primero que aparece es una foto juntos el día que Cristina Kirchner ganó la presidencia. Cuando ganó Cristina, yo estaba por parir y en plena vorágine de PPT (Periodismo para todos). Martín Guglielmome quería ir –él sí la había votado, no es kirchnerista pero la había votado- y lo acompañé, porque es mi marido y porque me dan mucha curiosidad esos encuentros multitudinarios como la muerte de Kirchner o una marcha por el feminismo. Nos sacamos una foto con un bombo, que decía VSG, que es la sigla de mi hijo que iba a nacer (Vito Simon Guglielmone). Y esa fue comida eterna de los trolls kirchneristas. Lo cierto es que con Martín no discutimos mucho sobre política, nuestros verdaderos enfrentamientos tienen que ver más con el rol de los medios.

-¿Cómo te llevás con las redes sociales?

-Me causa gracia porque me pegan por los dos lados. Los macristas y los kirchneristas, así que eso habla bien de mí (risas). Estoy por el buen camino. Igual, casi no leo Twitter, no uso Facebook. Instagram me parece un mundo feliz (risas). Es todo mentira a lo mejor, pero me parece un universo hermoso. Por otro lado, soy medio analógica y siento que Twitter se convirtió en un lugar feo, de mucha violencia y de no escucha y yo soy una mujer tranquila y que siempre pone el oído. Y eso es cada vez más difícil.

 

Fernando Gomez Dossena

Encuesta

Top Stories

  1. 1Cuál es la verdadera cara de Travis FimmelCuál es la verdadera cara de Travis Fimmel