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Pérez Volpin: “Hoy mi crítica tiene que estar acompañada de una propuesta”

En esta charla reflexiona sobre su nuevo rol en la sociedad y, además, explica por qué siempre elige dar vuelta la página para sentirse activa y renovarse.

mircoles 31 enero, 2018
Débora Pérez Volpin
Débora Pérez Volpin Foto:José Tolomei

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Claramente Débora es periodista. Arreglar una nota con ella es muy sencillo. Sin vueltas, ni asesores -por el momento, ya que los va a tener porque necesita su equipo para el Congreso- responde cada mensaje y llega a la cita puntual, vestida acorde y bien maquillada para las fotos. Es un “bicho de televisión”, que hoy por diferentes cuestiones de la vida decidió dejar su rol en El Trece y lanzarse a la política. A los 49 años, la madre de Agustín y Luna –de su primer matrimonio con el camarógrafo Marcelo Funes- y pareja del periodista Enrique “Quique” Sacco decidió cambiar de vías y acá nos cuenta el motivo y cómo atraviesa este proceso y gran desafío.  


-Empezar de nuevo siempre es complicado, ¿lo fue para vos? 

-Lo sé y no soy la excepción a la regla. Lo que sucede es que considero que esto es un paso adelante, un crecimiento. Entrar al mundo de la política fue para mí como el primer día de colegio, en el cual conocés gente nueva, recorrés otros espacios... Creo que lo más importante para dar el paso es saber el para qué. Es vital tener claro eso.  


-¿Y cuál es tu “para qué”? 

-Quiero pasar a la acción. Como periodista y ciudadana vi muchas cosas que no me gustaron; entonces, ahora quiero estar del otro lado. A partir de ahora la crítica tiene que estar acompañada 

de una propuesta porque sino no se construye. A eso le sumo mi cercanía con la gente. Esto es como un posgrado de todo lo que hice en mi carrera. 


-¿De dónde proviene tu vínculo con la política? 

-Fui al Nacional Buenos Aires y siempre milité. Luego, en la Facultad de Ciencias Sociales cuando estudié Ciencias de la Comunicación, que recién se iniciaba, fui parte del centro de estudiantes. Mi vida tiene mucho que ver con trazar caminos nuevos, vírgenes. 


-¿Qué te llevó finalmente a dar el gran paso? 

-Se juntaron varios motivos, mi militancia de joven y mis intereses. Si bien mi perfil como periodista no fue político, la vocación de servicio siempre estuvo presente. Mi papá fue médico (Director de un hospital) y lo perdí este año luego de una larga enfermedad. Eso también habilitó a que se alinearan diferentes ideas y sensaciones. Además de la inesperada propuesta de Martín Lousteau. Quizás esto lo tenía pensado o soñado para más adelante, pero a veces las propuestas suceden a destiempo. El periodismo aparte vive un cambio bastante grande, no voy a abandonar la carrera, pero me pareció que era momento de hacer algo diferente. 


-¿Te dijeron muchas veces que estabas medio loca? 

-Sí, obvio (risas). Me lo siguen diciendo, pero bueno soy una mujer decidida.


-¿Cómo reaccionó tu familia? -Fue una sorpresa para todos. “Quique” 

me dijo que quizás era una decisión apresurada, pero después repasamos nuestras conversaciones durante los útimos dos años y nos dimos cuenta de que la idea estaba latente. Hablábamos mucho de la situación de nuestra profesión, y de hecho él dejó el periodismo y se dedica hoy a la Superliga. Estábamos en procesos parecidos y muchas veces uno se potencia con la gente que quiere. Está bueno el animarse a cambiar y eso también lo estimulo en mis hijos. Por eso sabía que ellos también me iban a apoyar.


-¿Qué fue lo más difícil de la decisión? 

-Dejar mi trabajo. Lo hice absolutamente convencida, pero los primeros días estaba confundida, me despertaba a la hora del noticiero. Estaba como en falsa escuadra. Pero en estas dos etapas, trabajos o pasiones hay un denominador común que es el contacto con la gente, entonces no me siento tan diferente a lo que siempre hice. El rol es otro, pero la adrenalina está, porque este país te requiere todo el tiempo. 


-¿Cambió mucho tu rutina? 

-No tanto. Es muy intensa la tarea, pero cuando uno elige algo que te renueva y te trae nueva energía el cansancio pasa inadvertido.


-¿Cómo ves el rol de la mujer en política? 

-Lo celebro y me interesó que en esta campaña hubiera mujeres con protagonismo y voceras de todos los espacios al margen de la opinión política. Las mujeres le aportan otra sensibilidad y los focos son distintos. El pluralismo es fundamental, callar la voz del que opina diferente no sirve para nada, no aporta. El pensamiento diverso sostiene la democracia, aún con posturas radicalmente opuestas. 


-¿Tenés aspiraciones políticas más importantes? 

-¡No! ya esto es un montón. Espero poder estar a la altura de las circunstancias.


-¿Cómo conjugás el rol de madre con tu nueva actividad?

-Como siempre: haciendo malabares. Mis hijos están más grandes, entonces estoy más tranquila. Eso también se relaciona con este cambio de vías. 


-Tenés hijos adolescentes, ¿es más sencilla o más preocupante la crianza?

-No es tan compleja, porque siempre estuve muy cerca de ellos y viví todas sus etapas tratando de acomodarme. Tienen planteos, necesidades y libertades nuevas. Los disfruto mucho, charlamos mucho... La cena es el momento del día que nos vemos y siempre se transforma en un espacio de discusión. 


-¿Y qué te aportan? 

-De todo. Ellos han crecido con la democracia y la tecnología y tienen un modo de ver las cosas diferente. Uno tiene la obligación de acercarlos a esas épocas tristes de Argentina y ellos de aportar la frescura y una nueva visión. No soy una madre muy permisiva, pero salieron muy bien (risas). 


-¿Cuáles son tus momentos de relax? 

-El espacio de silencio en medio de tanto ruido es un contrapeso indispensable. Lo uso para leer, me gusta muchísimo nadar, ir al cine... La ficción me aporta mucho para la realidad, no cambiaron los libros que leo en esta nueva etapa. Me gusta salirme del timelime del día. 


-¿Sos coqueta? 

-Vengo de muchos años de televisión (risas), pero me relaja saber que muchas de las exigencias de la pantalla -más bien estéticas- no son parte de la política. Me gusta mucho estar relajada, lo más natural posible. La campaña me permitió correrme de la imagen de chica de noticiero y salir a la calle en zapatillas.

 

-¿Cómo disfrutás de la ciudad? 

-Me encanta Buenos Aires, soy bien porteña. Amo la costumbre de ir a los bares a tomar café y encontrarme a charlar. Me gustan los barrios que se desarrollan y se renuevan como Palermo. Los bares antiguos, los notables me fascinan. Buenos Aires de noche. Vivo en Caballito, estoy equidistante de todo, y me gusta porque es un barrio todavía, aunque haya crecido mantiene ese espíritu. 


-¿Fue difícil rearmar tu vida amorosa? 

-(Piensa). Soy muy de empezar de nuevo. Aunque me tomé mi tiempo, no soy de precipitar las cosas. Por eso me siento muy orgullosa de tener esta familia, aún con mis cambios personales. 


-¿Tenés placeres materiales? 

-No, especialmente. Mi placer absoluto es viajar. Organizo travesías vinculadas a conocer lugares nuevos, no relacionados con el shopping, porque me aburre muchísimo. Soy fanática de los walking tours, todos me cargan por eso, porque hago muchos en cada ciudad que visito. 


-¿Tenés destinos favoritos? 

-Sí, Praga y Berlín me encantan. La segunda me impactó cuando la visité, es una ciudad que sorprende por su historia viva. ¿Un pendiente? Israel, la mitad de mi familia es judía. Es un viaje que me debo. Viajar es mi gran inversión y capital, y también el mejor legado para mis hijos. 

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