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Polo: las mujeres dominan la cancha

La Dolfina y Ellerstina se enfrentaron una vez más en Palermo pero este no fue un partido más sino la final del Primer Campeonato Abierto de Polo Femenino. Ellas fueron las protagonistas de este match histórico.

lunes 22 enero, 2018
Primer Abierto de Polo Femenino
Primer Abierto de Polo Femenino Foto:José Tolomei y Gentileza AAP

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El Campo Argentino de Polo, en Palermo, es conocido como la catedral del polo. Amantes del deporte y de los caballos llegan desde lugares remotos para ver a loa mejores jugadores competir en uno de los torneos de mayor reconocimiento a nivel mundial. Sin embargo, esta vez no fueron ellos sino las chicas quienes protagonizaron la jornada. La final del Primer Campeonato Abierto de Polo Femenino Atma se jugó en la cancha 2 del Campo Argentino de Polo, justo antes de la final del 124º abierto masculino. Nadie se animaba a vaticinar un resultado seguro: de un lado estaba la mejor jugadora del país, Lía Salvo (reconocida como la mejor jugadora del país) y del otro Mía Cambiaso (“la hija del 10”, comentaron muchos). Y, efectivaente, fue un partido peleado que La Dolfina Brava ganó por un gol -realizado por Nina Clarkin en tiempo complementario- a Ellerstina. 
Aunque nuestro país exporta caballos de excelente calidad y jugadores de alto hándicap (ya nadie se extraña de ver un partido en el que todos tengan 10 goles)  Es difícil precisar cuándo las mujeres comenzaron a taquear, pero hay quienes señalan el partido entre Las Pingüinas y Estancia Josefina (1927) como un hito en la historia de este deporte. Sin embargo, Pablo Alessandrini -responsable de Prensa de la Asociación Argentina de Polo- señala: “No hay registros oficiales del comiento de la prácica de polo femenino en el país. Pero hay que mencionar la Copa Myriam Heguy que se disputa hace 40 años y es la más antigua” y sigue: “Es importante que las mujeres practiquen este y cualquier deporte en un contexto de integración e igualdad de género. El haber oficializado el Abierto Argentino Femenino es una manera de reconocer la importancia y potencial de la disciplina. Existen muchísimos torneos femeninos: la Ladies Cup de La Aguada, el del club La Varzea y también hay certámenes mixtos como el de la Araucaria o la Maharani Cup”. 
Las hermanas Candelaria y Milagros Fernández Araujo (ambas de La Dolfina Brava) aseguran que juegan para divertirse y que no sienten que este sea un deporte de hombres. “Le metemos para adelante”, acota Cambiaso y bromea diciendo que taquea desde que nació. Sin embargo, los números demuestran que -aunque están pisando fuerte- ellas todavía son minoría en esta disciplina: en la Asociación Argentina de Polo sólo hay 436 mujeres con hándicap pago (es requitiso para participar en torneos oficiales), mientras que el número de varones asciende a 4264.  Todos juegan con el mismo reglamento, aunque hay un sistema exclusivo de hándicap para ellas. Sin embargo, el juego no es igual. “La principal diferencia es la fuerza”, enfatizan casi al unísono Lía Salvo y la británica Hazel Jackson Gaona (ambas de Ellerstina) antes de aclarar que los partidos mixtos suelen ser más divertidos y destacar la destreza de sus pares masculinos. Alessandri agrega: “Muchas chicas juegan habitualmente con hombres, lo hacen con la misma intensidad y determinación. La diferencia se nota en la fuerza con la que impactan en la bocha o dominan el caballo a la hora de frenar”. Acostumbrada a jugar en el extranjero, Salvo reconoce la importancia de este torneo: “A nivel internacional estamos bien, pero no somos las mejores. Faltan más competencias que ayden a mejorar la calidad de juego”, dice. En este sentido, Alessandrini destaca “garra e impetu” como dos cualidades sobresalientes de las jugadoras locales y añade: “El jugar habitualmente con hombres les da un roce y una exigencia que luego se convierte en sello distintivo de su juego. Las ganas que ponen las llevan a ser reconocidas en el mundo entero”, concluye. 

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